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Crecimiento del rodeo lechero: Un desafío impostergable para la lechería argentina

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La producción individual de leche tiene límites. Para seguir creciendo, la lechería nacional necesita aumentar la cantidad de vacas en producción. Este informe realizado por el lng. Agr. EPL Francisco Candioti y el Dr. Javier Baudracco analiza las claves para lograr un crecimiento genuino y sostenido del rodeo a nivel nacional.

¿De qué estamos hablando?

Durante un ciclo anual se considera que un rodeo lechero crece cuando el número de vacas adultas al final del ciclo es mayor al número al inicio del ciclo. Para ello, la cantidad de vacas que finalizan su vida útil (abandonan el rodeo por muerte y/o por rechazo) debe ser menor que el número de vacas nuevas (vaquillonas de reemplazo) que inician su vida productiva.

Lo anterior debería lograrse como resultado de la dinámica propia del rodeo (crecimiento genuino) sin necesidad de recurrir a la compra de vacas y/o vaquillonas. El crecimiento genuino es una estrategia de efecto consistente, sostenido e infinito en el tiempo que depende de la buena planificación y ejecución eficiente de los manejos del rodeo. La compra de animales es una estrategia oportunista cuyo éxito depende de condiciones de mercado eventualmente favorables (pero que normalmente están fuera de la órbita de decisión de los productores lecheros).

¿Cómo crecer?

Los caminos para el crecimiento genuino del rodeo son:

• Aumentar la disponibilidad anual de vaquillonas de reemplazo de propia producción

• Disminuir la salida anual de vacas del rodeo operando sobre las causas de muerte y/o rechazo

Se sobreentiende que a través de la planificación y el manejo se debe lograr que el costo de producción de una vaquillona sea menor que su precio de adquisición de mercado.

¿Para qué crecer?

El crecimiento del rodeo favorece o limita el crecimiento de la propia empresa. Contar con un excedente de vaquillonas año tras año permite a las empresas productoras de leche lo siguiente:

• Crecer verticalmente (las vaquillonas excedentes quedan en el mismo tambo con incremento de la carga animal, permitiendo la optimización de recursos y la dilución de algunos costos, hasta el límite que se considere conveniente)
• Crecer horizontalmente (alcanzado el óptimo del crecimiento vertical, las vaquillonas excedentes se vuelcan a la creación de otro/s tambo/s que replica/n el modelo exitoso del primero)
• Vender vaquillonas excedentes cuando eventualmente se alcance el óptimo de crecimiento horizontal (producto de alto valor agregado que maximiza el recupero por venta de carne derivada del sistema lechero).

Un objetivo prioritario

Bajo estas premisas cualquier empresa de producción lechera debe proponerse como objetivos centrales:
• Mantener un crecimiento genuino y sostenido del rodeo en el tiempo (crecer todos los años)
• Lograr cada año la mayor tasa de crecimiento posible.

¿Qué pasa con el rodeo nacional?

Observando el siguiente gráfico puede advertirse la tendencia decreciente del rodeo lechero nacional a través de las últimas dos décadas. Es un hecho preocupante si se lo analiza en el marco de expectativas de crecimiento de la actividad en su conjunto.

¿Cómo va a crecer la lechería nacional si hay cada año menos vacas?

La producción de leche anual por vaca ha crecido y ha compensado en términos físicos estos años de caída en el número de vacas. La producción individual tiene límites biológicos y económicos que se van expresando gradualmente a medida que ésta se va incrementando. Cada litro adicional por vaca es más difícil de lograr y también más caro.

Eventualmente se llegará a situaciones en las que será inviable seguir elevando la producción individual. De todos modos ¿por qué tiene que ser una cosa u otra? ¿Por qué no crecer en vacas y al mismo tiempo intentar optimizar la producción individual dentro de un rango conveniente?

¿Cómo crecer a nivel nacional?

Para que el rodeo lechero nacional aumente, la mayoría de los sistemas productivos del país deberían crecer anualmente en vacas.

Tanto que además pueda compensarse (o incluso revertirse) la desaparición paulatina de establecimientos lecheros, fenómeno que al igual que en Argentina, también se verifica en otros países con lecherías desarrolladas, con algunas interesantes excepciones. El gráfico que sigue muestra que el promedio de vacas por establecimiento prácticamente no ha variado para los últimos años.

El crecimiento del rodeo lechero nacional se juega en cada establecimiento. Es un desafío para toda la lechería argentina.

Fuente: OCLA

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